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jueves, 17 de mayo de 2012

Una entrevista que me hicieron hace 5 años

H.- ¿Qué pretendes con esta charla?
S.- Como tu dices será una breve conversación, no un libro, donde simplemente aparte de no aburrir, desearía compartir mis reflexiones, sentimientos, inquietudes, en definitiva, cosas de mi vida.

H.- ¿Tan interesante te parece, que te permites publicarla?
S.- Mira, no lo sé. Desde luego no será para alucinar. Sé que no digo nada nuevo, pero tal vez contando algo sobre mis vivencias alguien se sienta identificado, interesado y acompañado.
La idea me vino sencillamente porque un día pensé «hombre, con la cantidad de gente que cuenta cosas ¿por qué yo no?». Y aquí estoy, esperando que también me sirva a mí para aclararme un poco.

H.- ¿Y no tiene algo de egocentrismo?
S.- Seguro que lo hay, siempre el ego está por ahí esperando salir.
 Sé que muchos pensarán «mira este burguesito que ahora va de trascendental y pretende darnos leccioncillas morales».

H.- ¿Y no lo eres?
S.- Sí, lo soy. Y no sabes como me hace entrar en contradicciones personales… Lo de leccioncillas, para nada.

H.- ¿Qué contarás?
S.- Hablaré de muchos temas:
Que, por supuesto, es básico cubrir necesidades que implican tener dinero: alimentación, salud, educación, bienestar… pero ¿cuál es el límite?
Que acumular riqueza sin sentido es como un jueguecito más, inventado por los humanos para distraernos de la realidad, para huir de nuestros temores y vacíos.
Que estamos muy mal preparados para las emociones y relaciones, en un sistema en el que la educación y la familia fallan.
Que hay muchísimas otras cosas a las que estamos cerrados; que hay que darse oportunidades para cambiar y abrirnos si podemos.
Que tenemos que luchar contra lo que no nos guste de este mundo.
Que nos complicamos muchísimo la vida; que es bueno hacerla más simple; descomplicarse; no torturarse. Amar.
Que yo caí, como un mortal más, en las trampas de nuestro sistema: me resultó demasiado tentador y adictivo.
Y puedo afirmarte por mí mismo –y ésta es mi gran verdad- que es mejor una vida emocionalmente estable que la búsqueda sin sentido de riqueza material.
Lo malo es que hay que llegar primero a este estado de bienestar en el que me encuentro ahora para luego darse cuenta de muchas cosas de las que hablaremos… así que, por mucho que cuente, dudo que a algunos les sirva de algo.

(Pulsa más información para leer la entrevista completa)