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lunes, 24 de octubre de 2011

Mi vida en un calcetín roto

Lo vi por casualidad y me entusiasmo. Muy bien parido en todos los sentidos Seguro no os deja indiferentes.


Ver documental - Mi vida en un calcetín roto

Borges

Sólo me queda el goce de estar triste  1964

Ya no es mágico el mundo. Te han dejado.
Ya no compartirás la clara luna
ni los lentos jardines. Ya no hay una
luna que no sea espejo del pasado,
cristal de soledad, sol de agonías.

Adiós las mutuas manos y las sienes
que acercaba el amor. Hoy sólo tienes
la fiel memoria y los desiertos días.
Nadie pierde (repites vanamente)
sino lo que no tiene y no ha tenido
nunca, pero no basta ser valiente
para aprender el arte del olvido.
Un símbolo, una rosa, te desgarra
y te puede matar una guitarra.


II
Ya no seré feliz. Tal vez no importa.
Hay tantas otras cosas en el mundo;
un instante cualquiera es más profundo
y diverso que el mar. La vida es corta
y aunque las horas son tan largas, una
oscura maravilla nos acecha,
la muerte, ese otro mar, esa otra flecha
que nos libra del sol y de la luna
y del amor. La dicha que me diste
y me quitaste debe ser borrada;
lo que era todo tiene que ser nada.

Sólo me queda el goce de estar triste,
esa vana costumbre que me inclina
al Sur, a cierta puerta, a cierta esquina

domingo, 23 de octubre de 2011

Una contra reciente

Entrevista a la maestra espiritual Toni Roberson (Gangaji)

Gangaji se ha pasado media vida buscando la plenitud y dedica lo que le queda a divulgar un mensaje a través de su fundación y de sus libros: continuamente buscamos la satisfacción fuera de nosotros. Pero, paradójicamente, si nos detuviéramos, nos daríamos cuenta de que la tenemos y que viene de dentro de nosotros.
    “No estoy en contra de la meditación y la práctica. Estoy en contra de separar la práctica meditativa de la vida. Todo el mundo trata de hacer algo para despertar: emprende retiros, prácticas… Para despertar no has de hacer nada porque tú no estás separado de lo que está despierto, eres eso”.

Yo era una niña bien con padres alcohólicos. Eso me producía tristeza y vergüenza.
Entiendo.
En ese contexto, a los seis años, tuve una experiencia que hoy sé que era de naturaleza espiritual, pero entonces me asusté mucho.

¿Qué le pasó?
Sentí que mi cuerpo desaparecía, corrí a contárselo a mi madre y me enviaron a un psiquiatra que me dio ansiolíticos. A los 20 años empecé a meditar y en aquel espacio controlado, cuando tenía esa sensación, no me asustaba, así que dejé las pastillas.

¿Qué andaba usted buscando?
Una vida convencional, una familia feliz. Yo sólo quería ser normal.

¿Lo consiguió?
Sí, me casé a los 23 años con un hombre maravilloso y tuvimos una hija. Era médico, un padre excelente y un buen amigo. Pero yo no era feliz. Me costó mucho hacerme responsable de mi felicidad.

¿Abandonó a su marido?
Sí, creía que tenía que haber algo más en la vida que un marido perfecto, el trabajo adecuado, posición social y una hermosa niña.

Ambiciosa.
En los años setenta me fui a San Francisco. Tuve muchos amantes y lo pasé bien. Pero seguía sintiéndome vacía. Empecé mi búsqueda espiritual e hice distintas terapias.

Proliferaban entonces los gurús.
Me senté frente a todos, pero la infelicidad persistía. Entre tanto conocí a mi actual marido, estudié acupuntura y monté una consulta que tuvo mucho éxito, pero seguía sintiendo que algo me faltaba. Nos mudamos a Hawái en busca de una vida sencilla.

Pero, ¿qué le pasaba?
Por mucho que la buscara, no hallaba la paz. Nunca me había atraído el camino hindú, pero acabé en la India a los 48 años. Rogué por un maestro y encontré a Papaji. Enseguida supe que estaba en el lugar correcto.

¿Qué luz le encendió?
Me enseñó a parar de buscar. Yo siempre busqué respuestas fuera de mí. Comprendí que mi actividad mental giraba en torno a la búsqueda constante de un punto de referencia de quién y cómo era yo. Pero a medida que la actividad mental comenzó a disiparse, lo que quedaba era paz profunda.

¿Una paz que no era hija de ninguna estrategia?
Exacto. Yo intentaba escapar de una infancia desdichada, ese era el nombre que yo le daba al vacío que todos sufrimos. Hoy mi mente puede estar agitada, puedo estar triste o enfadada, pero sé que debajo está la plenitud del ser, y siempre estuvo ahí pero no le prestaba atención. Prestaba atención a las cosas que iban mal.

¿Dejó de buscar dentro y fuera?
Sí. Cuando paras de buscar, sea en el camino espiritual o en el material, te das cuenta de que lo que estás buscando ya está en ti. La detención de los pensamientos no es una práctica, simplemente es la oportunidad de ver que existe la opción de no seguirlos.

¿Y?
Cualquier cosa que pienses de ti mismo, simplemente detén ese pensamiento. Debajo de ese pensamiento hay una emoción. Si es un pensamiento negativo, la emoción es dolor. No importa, experimenta esa emoción. En ese estar dispuesto a no luchar contra ese dolor se descubre algo.

¿De qué tipo?
La tendencia es escapar, pero si te mantienes ahí, te abres, acabas descubriendo tu naturaleza, que es plenitud. Es duro, pero es muy simple y tiene que ver con reconocer la resistencia, porque resistiéndonos al dolor le añadimos sufrimiento.

El cotidiano ya es bastante duro como para añadirle un buceo en el dolor.
Si eres fiel a la verdad, puedes soportar cualquier cosa. Para mí decirme la verdad fue decirme “soy infeliz”. Durante 50 años me resistí, creí que un buen marido, una buena carrera, una familia… me darían la felicidad.

¿No se la dieron?
Sí, pero hay una felicidad más profunda que no depende del exterior. Yo tuve que dejar de decirme a mí misma qué es lo que me hacía infeliz para descubrirla.

Tú te dices “estoy vacío y triste”, ¿y sigues con tu vida?
No se trata de lo que te dices a ti mismo, sino de estar dispuesto por un momento a dejar de decirte cosas sobre ti mismo y descubrir qué es lo que hay que no necesita definición. Decimos cosas sobre cosas para controlarlas. Lo que yo propongo es abrir la mente dispuesto a descubrir lo que hay.

¿Es una actitud?
Sí, estar dispuesto es una actitud de inocencia adulta: ¿qué quiero realmente?… Yo te propongo un minuto al día de parar de luchar, de pretender alcanzar algo, de esconderte, y de una manera natural se da el descubrimiento, no lleva tiempo porque ya está aquí, en tu naturaleza, en tu interior, si estás dispuesta a no culpar a nadie más, ni siquiera a ti misma.

Lo complicado de lo sencillo.
No es que la gente no vaya a traicionarte. No es que no vayan a romperte el corazón una y otra vez. Abrirse a lo que está presente puede ser desgarrador. Pero deja que se te rompa el corazón porque, cuando así ocurre, el corazón sólo revela un núcleo de amor irrompible.

¿Qué entiende por abrir el corazón?
Abrir tu corazón significa detener el esfuerzo de cerrarlo.

Expectativas y juicios

Las malditas expectativas que tenemos siempre son un error, si no esperáramos nada antes de que sucediera no tendríamos decepciones posteriores.
Creo las expectativas sacan nuestro niño interior que necesita que siempre salga todo como espera y sino es así, patalea se aburre o entristece.
Desearía no tener expectativas  tan solo adaptarme y fluir serenamente según vengan los momentos.

Juicio.
Proceso cuando nos presentan a alguien :
-Escáner de arriba abajo buscando pistas para reafirmar nuestro juicio sobre el o ella que de entrada suele ser mas bien con la intención de cargarnoslo porque si .
-Entablamos conversación inicial mientras sin apenas escuchar y vendiendonos bien seguimos buscando pistas para encasillarlo y poder reafirmarnos.
-Somos muy rápidos así que si pasa la prueba, entonces desplegamos todos nuestros encantos o suspende y entonces lo rechazamos.
Desearía no juzgar y aceptar a cada persona como es .

viernes, 21 de octubre de 2011

Me gusto

El valor es el dominio del miedo no la ausencia del el.

Hola

Si me lanzo ,esto del blog me parece interesante, terapéutico y quien sabe quizás de cierta utilidad para alguien en ciertas ocasiones o tan solo como distracción que ya es mucho.
Intentare que no sea un EGO BLOG así que si a veces aparece me avisáis.
Claro esta que en el momento que estoy empezando esto es que algo de Ego aparece pero .......el ego es así para lo bueno y para lo malo.
Esto de la informática no es lo mío así que poco a poco .

Empezare por colgar uno de mis vídeos favoritos que cada año vuelvo a mirar